Otro día apagado
Ha vuelto a amanecer feo,
he intentado luchar contra mi estado de ánimo
causado por este tiempo tan feo,
ocultándolo tras falsas caretas que me descubrían
esta mañana y que me costaba poner
y sacar a la luz de un día nublado
he mirado varias veces por la ventana de mi clase
intentando que el reflejo d mi rostro fuera
el de un día soleado pero lo he conseguido
solo por momentos, simplemente,
he sentido el reflejo de un día melancólico
que llora por algún motivo que desconozco,
he confirmado un día muy triste y apagado
que parece que ni puede ni sabe hacer otra cosa
que derramar gotas; he sufrido un paseo de 12 grados
y he ido con una mirada triste mirando para el suelo,
para no contagiarla y para esquivar charcos.
En este tipo de días hasta apetece
escuchar canciones tristes y lentas
o románticas y memorables de tiempos
de sufrimiento pasado,
apetece no salir de casa y quedarse
en la estufita todo el tiempo.
Con el tiempo así de apenado es cuando
más nostalgia siento de los días calurosos
y soleados del verano, me nubla cierto deseo
de playa que sé que me falta,
de paseos por ella con Whili, de paseos a solas
con mis pensamientos y sentimientos,
mis múltiples preguntas con su sonido relajador
y calmado de fondo, con su característica
dulce libertad que añoro sentir.
Aunque también me sirve para escribir
letras profundas y únicas como ellas solas.
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