La ironía y el sarcasmo
La ironía que se burla de mí al esconderse
y el sarcasmo, que es su hermano mayor.
No tiene en cuenta ni edades ni discapacidades para aparecer,
hay gente que la sabe coger y menos que la saben emplear,
solo los que dominan las letras, que no son muchos,
y saben jugar con las palabras dándoles
ese famoso doble sentido que he comprobado que tienen,
pero aun así la ironía es un arma de doble filo
que a veces no se capta, es entonces cuando
hay que tener cuidado con ella porque te puede
dejar en ridículo y no es plan,
así pues siendo difícil de captar se esconde
tras la máscara de unas palabras físicas que la protegen
de desvelar lo que esconden.
Se puede decir que es tímida porque hay veces
que es complicada porque no se deja ver como una exclamación.
Es cobarde y contradictoria porque se niega
o dice lo contrario para expresarse, es compleja,
pero cuando se descubre, se la deja desnuda,
sin una simple metáfora como escudo
para defenderla como fiel vasallo;
las palabras a veces no pueden solucionar las faltas;
es igual de contradictoria que un día de otoño
que es gris pero entre esa tristeza nublada,
tras la que se esconde salen rayitos de sol,
para darle una alegría a los bohemios, hay mucho oculto.
No entiende ni de idiomas ni de palabras
aunque esté formada por éstas ni de tiempos,
le da igual el pasado que el presente,
aparece en textos y poemas más comúnmente del siglo XVI
y en el que vivimos.
Sirve para ocultar lo que se quieres expresar,
es como esas miradas a veces que, aunque cueste sacarlas,
necesitas que se reflejen en tus ojos para no herir
a los demás aunque a ti mismo pero, si te las crees,
pueden hacer que te pierdas.
Es una figura retórica curiosa porque va acompañada
de un ritmo musical, un tono de chulería que le pega a más de uno,
es bastante pícara porque se burla del resto de sus compañeras
y de la propia lengua al contradecirse.
En un texto me es fácil encontrarla, sobre todo en los poemas,
será por lo que estudio.
Cuando aparece en grandes magnitudes forma una paradoja,
que suele ser difícil de entender y de encontrarle
el doble sentido metafórico que posee y del que es su único dueño.
A veces aparece de la mano con un compañero
más poderoso y cruel, el sarcasmo.
A este, sí que hay que temerle porque se muestra
con un humor muy negro, tiene como aliada la experiencia
de la más alta expresión del ingenio,
se deduce con la improvisación de la intuición
y se descubre descifrando su significado oculto;
está unido al intelecto y a la imaginación
cuando aparece como realidad manifestándose en hecho
s o cuando se demuestra en su forma más pura como fantasía
que a veces se convierte en posibilidad de suceder
y otras en sucesos irrealizables, depende del contexto.
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