martes, 9 de noviembre de 2010

la lluvia

La lluvia

Para algunos bella, para otros romántica, es triste,
 para otros es fea y una plasta que anula los planes;
 a algunos les gusta escucharla, a otros, solo verla
 y a mucha gente las dos cosas,
 a mi simplemente contemplarla tras un cristal
 observando mi reflejo y ver como empapa la tierra
 y sentirla rozando mi piel y golpeándola
 con pequeñas gotitas que me pueden
 costar un buen resfriado.
Es bella, es curiosa, puede dejar
 muchos destrozos a su paso;
 a veces he pensado que, cuando llueve, el cielo está triste
 porque son las lágrimas que Dios derrama por el egoísmo
 del ser humano, que más de una vez parece que es
 lo que mueve al mundo, el interés y la comodidad de todos.
Puede ser muy fuerte y entonces es mejor que estés bajo techo
 o puede ser que se manifieste tan solo chispeando;  
Cuando llega produce en ti un deseo de permanecer
 en casita con un chocolate caliente tapadito con una manta
 y leyendo al calor de la estufa, esta imagen es la típica
 estampa navideña que no falta mucho para que llegue.
Se deja ver en los charcos que pisas sin darte cuenta
 y en los que tienes que esquivar, hasta con la bici,
 para llegar seco a tu destino.
Su olor a tierra mojada recuerda a invierno, a frío,
 a como el otoño, que deja caer muchas hojas de árboles
 igual de tristes que la lluvia a su paso,
 se va apoderando cada vez más de ésta época,
 va absorbiendo los minutos, horas y días como un huracán
 que solo deja días grises tras su paso.
 Produce un cambio de temperatura que muchas veces se agradece.
Se anuncia con su origen nublado y oscuro a veces,
 y otras no tanto, esconde al sol y cuando éste se deja asomar
 con un rayito de sol que alegra ese día gris,
 deja un color anaranjado en el cielo, digno de su creador.
Su manifestación: esas gotas que llegan a su fin
 en esos charcos otoñales e invernales,
 en tu mejilla o en esos árboles ya mencionados a los que nutre
 y llena de vida otorgándoles un segundo más de esperanza
 para sobrevivir en Andalucía a su enemigo sol abrasador.
Se deja escuchar gracias al sonido magnifico,
 relajador aunque triste también que se escucha cuando aparece;
 para alguno es un ruido desagradable
 que no deja que te concentres, para otros,
 un sonido que te gustaría tener durante largo tiempo en la cabeza
 porque es calmado si es suavito, si es fuerte, a veces da miedo,
 porque aparecen los iluminadores rayos y relámpago de la lluvia,
 produciendo un estruendo que yo prefiero escuchar
 desde casa calentita y bajo techo porque los truenos
 son verdaderamente fuertes, son como las malas o buenas noticias
 que llegan a tu vida tan inesperadamente como los mismos.
 Acompañada de viento y truenos hay que temerle
 porque puede tener tanta fuerza que cree abundantes inundaciones,
 en el norte sobre todo, que arrasen tus cosas
 y ahoguen tu vida en una nube igual de oscura
 que la que aparece cuando llueve y dejándote en un mar de dudas
 en el que no me gustaría estar nunca.
Hace falta sentirla para poder describirla,
 para que transmita estas ideas propias o palabras
 que le he robado o mejor dicho, pedido prestadas,
 porque yo no las inventé.
Es el reflejo de la melancolía de tiempos pasados,
 es su recuerdo, su deseo de volver a ellos.  
La más bella es la que está a menos muchos grados bajo cero,
 porque cambia de estado y de nombre,
 deja paisajes blancos que se retratan en letras,
 imágenes mentales y físicas, en cuentos y en películas,
 esa estampa es más navideña que la anterior.
Esta triste porque llora, pero triste y realmente, son lágrimas
 de pena porque van acompañadas de nubes nostálgicas
 que no se pueden esconder por más tiempo,
 que necesitan manifestarse porque hasta la naturaleza
 parece demostrar tener sentimientos.

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