miércoles, 3 de noviembre de 2010

los ángeles

Los ángeles

 Protegen nuestra fe con uñas y dientes, nos guían por un camino o por otro literal y metafóricamente, nos acompañan adónde vamos, nos consuelan, todo el que creer tiene uno que siempre está en las situaciones de riesgo para protegernos
Todo el mundo que actúa bien o que lo intenta por lo menos intentado ser mejor persona con todo el mundo y consigo mismo tiene uno que guarda su corazón y su destino bajo una llave de la que tan solo él tiene su propietario, porque es la llave de su vida que no nos pertenece a nosotros sino al que está en el cielo y que ha mandado un ángel a nuestra vida para no perdernos.
Son nuestros defensores ante situaciones de riesgo, son el origen de nuestra valentía y los que guían nuestra intuición por caminos desconocidos pero buenos, cuando hay un obstáculo nos acompañan de la mano para superarlo
Cuando Cupido se cruza en el camino de tu ángel y este le da vía libre para que seas su próxima víctima, agárrate para estar más atontado que de costumbre, agárrate porque en vez de lanzarte una flecha te han regalado un ticket para subir en una montaña rusa de vivencias, sentimientos, pensamientos, palabras, sufrimientos, besos si eres correspondid@, caricias, abrazos, malos momentos  y también buenos, etc., etc.
No tienen sexo pero pienso que tanta dulzura junta solo puede caber en un cuerpo femenino. Nos acompañan en la buena y en las malas, podemos contar con ellos porque siempre les podemos agradecer con una buena y deseada oración bien recibida por ellos, cualquier cosa digna de ser agradecida en cualquier momento y hora.
Nos miran desde el cielo y nos les gusta que nos caigamos, pero si lo hacemos, podemos contar con ellos para levantarnos, para pedir perdón y para ser perdonados por ellos. Van de nuestra mano aunque a veces no nos demos cuenta porque estamos demasiado atados a la rutina y no se atreven a soltarnos, no lo pueden hacer, porque si no nos perderíamos.
Tiene la mirada y la sonrisa de niños pícaros, tiernos, dulces y felices que se alegran con nuestras alegrías. Son los guardianes de nuestro destino y de nuestra fe en ellos.
Nos ven crecer, madurar y creer poco a poco cada vez más en nuestro creador; se alegran con nuestros buenos actos impulsados por ellos y se alegran también cuando nos ven felices cuando lo pasamos bien, cuando se escapan lágrimas de felicidad y lloran con nosotros desde el cielo cuando sufrimos, cuando nos rebelamos contra nuestro Padre celestial y cuando lo culpamos de no tener corazón.
Desean ser benditos porque no hay ninguna causa que hayan cometido por la que deban ser lo contrario, excepto si se trata de ángeles malos.
Son bellos por ser creación de Dios.
Los celestes son los que más abundan pero también los hay en el infierno llamados demonios, esperando para tentar a los terrestres, que solo con mencionarlos dan miedo, pero como hay uno que los venció, dan menos miedo porque todos los podemos vencer si queremos ir con buenas intenciones; éstos las están pasando canutas porque están quemándose todo el tiempo porque la liaron en su tiempo, se pasaron y ahora están pagando las consecuencias de sus actos todos los días, no me gustaría estar en sus cuerpos y sin poder contemplar nunca más la luz del sol, por eso hay que ganarse el cielo con las buenas obras como la de dar limosna, ayudar, etc. ayudados por los ángeles buenos que habita en cada cristiano.
Yo le doy gracias a Dios de tener uno en el cielo como guía, porque si no, no se qué hubiera sido de mí ni sería como soy porque cada día me está permitiendo valorarlo más porque es un tesorito celeste.

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