jueves, 11 de noviembre de 2010

la playa: igual a verano a veces

La playa igual a verano a veces

Una cosa más de las que estoy enamorada
 porque está unida al mar,
 la playa recuerda tiempos pasados mejores y peores,
 recuerda días felices, días sobre todo luminosos y soleados,
 aunque también recuerda días grises y lluviosos
 de invierno y de verano,
 reproduce en mí los sentimientos que sentí un día tormentoso
 y curioso porque fue en verano que me fui a echarle un vistazo
 a una tormenta puesto que estaba muy intrigada,
 por cómo sería en el mar y el color del cielo, me mojé,
 pero lo que vi, mereció la pena mucho,
 porque esa imagen no se borrara ya ni de mi memoria,
 ni de mis recuerdos; recuerda al verano,
 a las ganas que tengo de volver a ir en piragua a la isla
 o a los burros contemplando las marismas de Huelva,
 con quien se quiera apuntar,
 recuerda a añoranza porque es otoño todavía
 y falta mucho para revivir las barbacoas en la isla
 con mucha peña bebiendo y escuchando música,
 gracias a una puerta sacada vete tu a saber de dónde
 usada como mesa para pinchar,
 falta mucho para revivir ver a mi primo nadando
 a contracorriente con todas sus fuerzas con su mejor amigo
 para recuperarla, porque se la llevó el viento,
 falta para que vuelva a naufragar con Noe, mi primo
 y mi hermano con el barco de vela,
 para tener que esperar a que mi otro primo tarde una hora
 y para que nos quedemos tirados entre punta y Huelva
 jugando a tirar piedras a una botella para matar el tiempo,
 para que cuando llegue mi primo y se tire al agua,
 tenga que nadar a toda leche porque ha dejado
 el motor del barco encendido;
 falta mucho para esos paseos con el calorcito del verano
 a la orilla del mar con Whili o sin él, con el mar y la música,
el viento, mis pensamientos, Dios y yo y sintiéndome
 la más afortunada del mundo por saber valorar la playa
 tan grande que Dios me ha regalado mientras noto
 que mis pies se hunden en la arena
sintiendo como ésta se mueve a mi compás
 transmitiéndome la paz ansiada durante todo el curso
 y que solo llega como ella sólo sabe, en verano;
 falta para esos paseos en bici por la playa después de cenar
 en los bares de un pueblo marinero,
 con sus choquitos fritos, como no y demás cosillas
y después ir a tomar un heladito a la familiar Ibense,
 falta para esos paseos por la ría de punta,
 observando la oscuridad del cielo,
 respirando la dulce brisa marina y contemplando el reflejo
 de una luna llena y grande de verano
 en el agua de las marismas onubenses;
 falta para poderme dar un baño y sentir el sol ardiente
 de verano bronceando mi piel y quemándola;
 falta para esos paseos por la punta guiri con mi familia,
 falta para esa misa al aire libre de verano en la iglesia
 de la famosa cuesta de Lourdes muy llena,
 falta para las conversaciones filosóficas
 en la playa con Maca y Macu,
 falta para que a Maca le vuelvan a usurpar el sol en la playa,
 dónde si no,
 faltan todavía para esos cubatas en el Océano
 con los puretas los findes o en el botellón con la juventud,
 falta todavía para el baño de cada día después de estudiar en la biblio,
 falta para poder lucir mi moreno con mi traje de noche negro,
 falta para poder volver en bici de la disco
 o en moto con el borracho de mi primo del bar del abuelo Manuel,
 haciendo el caballito a 40 kilómetros por la carretera
 de la Plaza Pérez Pastor mientras que yo grito
 por miedo quedándome sin garganta,
 falta todavía para volver a hacerle el desayuno a mi primo
 por las mañana para irnos a estudiar volando a la biblio,
 falta desgraciadamente todavía mucho, para esas patatas alioli
 del garito con la peña,
 falta para la feria del libro más larga que en visto en mi vida
 en la famosa plaza de la española de punta,
 falta para esas noches divertidas y alocadas de las discos al aire libre,
 falta para poder ver muchas estrellas fugaces
 la noche de San Lorenzo y hartarnos de reír en la playa,
 falta para las barbacoas de verano a las que Ana el año que viene,
 más le vale no perderse,
 falta para volver a vivir unas vacaciones así de revolucionarias,
 falta en definitiva para un próximo verano de relax
 que se avecina cargado de nuevos acontecimientos y anécdotas;
 de todo esto hace tan solo dos meses y ya lo estoy echando de menos,
 porque son los detallas que hacen que la vida sea chouette (guay).
 Aunque la gente prefiera la playa que les ha visto crecer,
 yo ya he elegido, sin dudarlo, la que ha llenado
 en muchas ocasiones mi corazón y mi vida de experiencias gratificantes
 porque no tiene rocas, no es pequeña
 y porque el tiempo casi siempre suele acompañar en punta.

 


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