domingo, 14 de noviembre de 2010

las miradas

Las miradas

Es, en singular, uno de los temas
de uno de mis exámenes.
Dan mucho juego.
Las hay de muchos tipos.
Definen a las personas porque transmiten
lo que se siente y piensa una persona transparente.
Pueden ser tan profundas como el océano,
como el mar, como un poema, como la propia poesía,
como el corazón, como el amor, …
A veces se desvían para no descubrir
el reflejo que esconde, otras se esconden
para no revelar lo que no se debe.
Saben hablar y no mentir, aunque a veces
se tiene que poner su careta más teatrera
para sobrevivir a otras miradas;
para no mostrarse en su estado más puro.
Algunas cómplices, otras pícaras y misteriosas;
por lo general simples y en algunas personas,
transparentes como la luz.
Descubren palabras y afirman
lo que éstas niegan de vez en cuando.
Pueden esconder maldad cuando
se manifiestan con odio
Las más inocentes y puras, son las de los niños.
Las dulces y tiernas, son las más coquetas.
Las de tristeza, son las que odio,
las que necesitan un consuelo
y las que no pueden evitar que
deje de salir una lágrima de dolor.
Las de alegría, se completan con una lágrima
acompañada de una sonrisa
Muestran la cara más sincera de la verdad.
Te pueden delatar haciendo que te arrepientas
de no haber sabido ni podido controlarla.
Pueden jugar más de una mala pasada al dejarse ver.
Pueden implicar hechos irreversibles,
actos cobardes o heroicos
o decisiones seguras o inseguras.
Las ingenuas no tienen dueño
porque ocupan muchos corazones,
tantos como granos de arena.
Son como una estrella que brilla
en la inmensidad del firmamento
porque pueden mostrar una luz tan brillante
como unos blancos dientes
capaces de ser luz en el universo.
Es apagada cuando la tapan unas gafas de ver
que, a veces, la hace curiosa e interesante
para algunos, pero que se muestra pequeña y sin brillo.
Cuando unas gafas de sol le impiden rebelarse
y no puedes ver los ojos de la otra persona,
deja incompleta la conversación porque no sabes
si lo que sus palabras dicen es verdad o se esconde
tras una mentira desconocida.
Cuando está iluminada, es consecuencia
de la felicidad que habita en su interior.
Las de dos enamorados, que pueden estar
a muchos kilómetros y sentirse al mismo tiempo
en sus respectivos corazones,
son tan románticas como sus dueños.
Pueden mostrar una gran seguridad que invade a quien la siente,
aunque tambien puedan parecer dudosas y conflictivas.

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