miércoles, 17 de noviembre de 2010

la bondad

La bondad

Basada en el bien, en la necesidad de hacerlo,
que a la mayoría de la gente
nos ha pasado alguna vez,
e impulsada por los actos buenos,
es una consecuencia del amor de Dios.
Está motivada por el amor a los demás o a uno mismo,
a la responsabilidad de la humanidad
que se muestra en actos que nos afectan
a nosotros mismos y a los demás.
Es el sentimiento más puro, tierno
y dulce que se puede sentir.
Cuando se combina con la generosidad,
muestra su lado más espiritual, en ella,
generalmente, no cabe la maldad, aunque sí la picardía.
Es como el amor de profunda
porque puede calar tanto y sorprender más,
que despierte curiosidad, puede despertar
consecuencias en los demás o no;
nace en soledad o compañía
o por ver actos buenos en los demás.
Cuando aparece por solidaridad suele ser compartida.
Contraria a la maldad, cuando aparece,
puede dejar huellas imborrables en el corazón
de más de un@ que no se quedarán en el pasado,
sino en el enorme baúl de la memoria.
Es igual de importante que la amistad o más,
a veces van de la mano
para manifestarse de forma especial.
Aparece gratuitamente, sin pedir nada a cambio
y si se pide, no es verdadera.
Tiene muchas cosas en común con el amor.
Nace en el fondo del corazón de cada uno
cuando nos tocan la “vena sensible”
Es, junto con la verdad, la única cosa
que te puede hacer libre y con la que puedes notar
en tu alma esa libertad ansiada de la que mucha gente
habla y que varias veces he podido sentir.
Es tan grande como el universo porque
quien la posee abarca un mundo entero de sentimientos
que todo el que quiera puede conseguir.
Ser bueno es más que las ideas superficiales
que tenemos como cánones, para mí,
es cumplir la ley que nos regala el cielo;
para otras personas puede ser actuar de acorde
con su moral pensando que, con lógica, se llega lejos;
la gente se conforma con muy poco a veces,
pero, ¿qué se puede esperar de un mundo que,
en su mayoría, no demuestra tener personalidad?
Habita en algunos sentimientos, valores y cualidades
como la pureza y la sencillez, la caridad, la fe,
la nobleza, la fidelidad,… y los ya mencionados
y les da un matiz de sinceridad único.
Se la asocia a la belleza interna,
porque a través de la bondad es
como mejor se puede definir y
cuando se representa físicamente,
también se la relaciona a la belleza externa. 
El que la posee y aprender a valorarla con el tiempo,
puede considerarse afortunado si sabe que puede
llegar a ser el más feliz del mundo por muy duro
que le pueda golpear la vida a veces.
Es un acto humano y cristiano motivado por la bondad,
el de dar limosna a un pobre.
No se deja ver con facilidad porque el egoísmo,
el bienestar y confort y comodidad la ciegan,
pero el que tiene ese don debería aprender
a utilizarlo bien y a sacarle partido para
ganarse puntos, para encontrarse mejor consigo mismo,
para actuar haciendo el bien y para tener más una causa
por la que vivir, luchar y vencer.

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