jueves, 11 de noviembre de 2010

Anécdota del coche con Noe digna de ser escrita

Anécdota del coche con Noe digna de ser escrita

¿Cómo nos podemos perder de mi coche en Huelva? Pues muy sencillo, es lo que pasa cuando todas las calles parecen iguales, cuando es de noche y cuando nos juntamos Noe y yo que, hemos descubierto que no tenemos nada de orientación. Esto ha pasado un bonito día de otoño, que cualquiera podría decir que es de invierno, en Huelva cuando nos dirigíamos a comprar el botellón malo de un chino, al que no pienso volver a comprar un botellón si no me quiero poner muy mal, porque estaba ya todo cerrado, pues bien, la recogí en su casa y nos fuimos para la zona de José Fariña, aparcamos el coche al lado, compramos todo y cuando salimos no encontramos el coche hasta como 20 o 25 más tarde, ninguna de las dos nos acordábamos de donde lo habíamos aparcado, sabíamos que estaba cerca, bueno, pasamos 3 ó 4 veces por una calle que me sonaba ya más de la cuenta pero en la que no estaba el coche y yo creía que sí, después se rompió la bolsa, empezamos a reírnos porque nos entró el pavo, seguimos andando ya no sabíamos ni donde estaba el chino ni la calle del coche ni nada, yo ya estaba harta y encime me dice Noe, tia…haber si se lo ha llevado la grúa porque estaba muy cerca del vado de un garaje, me puse más nerviosa y el coche sin aparecer, volvimos al chino como unas 4 ó 5 veces para hacer el recorrido que habíamos hecho con el coche, después vimos uno que se le parecía un montón y las dos nos hicimos ilusiones, pero no era, hasta que volvimos otra vez más al chino, cogimos calles que ni me sonnaban de haberlas cogido con el coche, por unos momentos todas las calles eran iguales, o simplemente, que como ya las habíamos cogido muchas veces, nos la aprendimos, y por fin apareció el coche, al ladito del chino, 20 o 30 minutos más tarde después de volvernos locas a las 10 de la noche buscándolo.    

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