Siento haberte
abandonado, haber tenido que pasar tanto tiempo para recordarte, me he apenado
al acordarme de ti un par de veces, me has faltado; pero tú estás en lo más
profundo de mi alma, pues eres inspiración, eres la literatura que me cautivo
desde el primer poema, son las letras y las palabras que tanto amo y sobre todo
eres mi refugio, mi confidente, mi fuente de vida y mi sosiego en las noches
otoñales. Siento que mis palabras están compartidas, pues ya te he contado que
tengo un nuevo compañero en mi vida, mis palabras son suyas, al fin han encontrado
su dueño y me encanta compartirte con él, son palabras tiernas de sentimientos y
emociones que me encantan sentir a su lado, que su sonrisa me transmite y sus
ojos me chivan. Mis palabras de amor son para él aunque tú me eches un cable.
Sabes que te
lo agradezco, de la mejor forma, que es dedicándote mi tiempo, sé que siempre
estarás ahí, dispuest@ a escuchar, a sentirme feliz a vuestro lado, a no dejándome
abandonar y a darme una palabra de aliento, una palabra que muchas veces es un
mundo, pues el silencio es muy frio, es como la lluvia en invierno, a veces
hiela. Pero esa palabra es cálida, es el fuego en la chimenea que todo lo
caldea. Sé que siempre te querré aunque a veces me sienta compartida. Mil y una
gracias, ojalá algún día pueda agradecerte todo lo que has hecho por mí, aunque
el listón esté tan alto, sé que a tu lado todo es posible.