¿Razón o emoción?
Ese es el quid de la cuestión.
Dicen las sabias lenguas que, en caso de duda, es mejor dejarse llevar por la razón que por la emoción su sentido tendrá; yo de momento solo me lo he aplicado en la última mitad del 2014, en la medida de lo posible, y me ha ido bastante bien.
2014
Año catastrófico emocionalmente y académicamente hablando, a lo mejor lo de académicamente es porque todavía no he visto los frutos de mis esfuerzos, ¿quien sabe? la vida de muchas vueltas y el español es uno de los idiomas "de moda" por excelencia, eso si, espero apicarlo en algun rinconcito del globo terrestre con playa xd. Año de cambios, de adaptaciones y de inadaptaciones imposibles, de subidas y bajadas de golpe (como en una montaña rusa) sin tener tiempo ni siquera para asimilarlas; un año más en el que el tiempo sigue corriendo un poco rápido; tiempo de hogar dulce hogar, de prisiones y libertades, de pasado, presente y un futuro un tanto incierto, pero seguro que es bien reicibido; el pasado año solo eché en falta una cosa, un viaje, creo que es de los pocos años de mi vida en los que no he viajado en condiciones, a cambio, he salido de fiesta bastante.
Año de transición emocional, de fin de una etapa para dar paso a la siguiente, con o sin armas, de idas, venidas y quedadas, de cambio de idioma y si me apuras de letra; año de madurez, de responsabilidades y de integridad personal; año caótico, como alguno que otro de los míos pero en un nivel superior, año de mala suerte, pero de "descanso"; año de fin de antiguas amistades, pero de nuevas y con ellas de nuevas esperanzas; pero también año de aprendizaje y enseñanza, un poco más negativo que positivo, pero me alegro, porque soy más fuerte. Por eso para el 2015 deseo algo más de tranquilidad, ¿con 25 años? creo que un poco imposible, pero bueno, por pedir que no quede, al fin y al cabo, todavia no han llegado los reyes ni han pasado las estrellas fugaces del 15 de agosto ;)