martes, 2 de noviembre de 2010

el otoño

El otoño

Cada vez se va notando más poco a poco con este frio que es cada día más invernal, con las hojas secas y muertas que dejan un paisaje gris y triste; anuncia tiempos más fríos; es la época en la que se saca la ropa abrigada, las camisetas de manga larga, los pañuelos, las chaquetas; en esta época hay días en los que no sabes si ponerte botas y camiseta de manga corta o manoletinas y una camiseta de manga larga, un chaleco encima y un pañuelo para no pasar frío como el otro día que había a medio día 30 grados y por la noche a las 4 de la mañana 15, son unos cambios de temperatura típicos andaluces.
Es la época del comienzo de curso y el mío ha sido bastante movidito esta vez, más de la cuenta, es la vuelta a la rutina, la vuelta a Sevilla después de unas vacaciones de verano de relax, es la época en la que no se estudia mucho, por lo menos la gente que puede hacerlo porque estudia carreras “fáciles” es la época de salir mucho por Sevilla si no tienes exámenes en diciembre y de disfrutar antes de volver a estudiar a piñón.
Es una época de contrastes de temperatura, de estados de ánimo, de días grises, nublados y fríos y soleados, despejados y calurosos, de caminos, de blancos y de negros porque es una época intermedia, como la primavera. El tiempo durante el otoño está más loco que una cabra y los vientos son muy fríos.  
Recuerda a melancolía de tiempos pasados mejores, recuerda a infancia, a cuando se vivía la vuelta al cole, a cuando me compraba el uniforme y libros nuevos; recuerda al frío, se produce el cambio de hora, empiezan los días más cortos, con menos luz, más apagados, yo prefiero las noches de temperatura perfecta de verano; recuerda a las mantitas calentitas que tanto apetecen por la noche.
Trae con él mi cumple y el de más gente, también bastantes puentes que se cogen muy bien porque se utilizan para salir y para descansar y otras veces, para estudiar; trae con él estas palabras y más que vienen en camino; en algunos sitios deja un blanco paisaje precioso y en otros lagos congelados; durante este tiempo el agua del mar está bastante más fresquita y aunque hay días otoñales en los que apetece bañarse, la temperatura exterior es diferente. También trae consigo las ganas de empezar de cero en más de un aspecto en mi vida.
Se nota en el ambiente un aire diferente, un aire cercano a la Navidad y la distancia que lo separa de ésta es de dos pasos aunque también esté a dos pasos del verano    

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