Me da miedo
Me da miedo quedarme sin palabras ante una hoja de papel.
Me da miedo pensar que mis palabras de viajes añorados más de una vez no se quedaron plasmadas en ningún lado, solo algunas en alguna que otra redacción en francés que me obligaron a hacer en la Escuela de Idiomas y que hoy en día son palabras perdidas gusradadas en algún cajón de los del mueble de mi cuarto y que esperan a ser encontradas por su dueña para deleitarla leyendo en francés.
Me da miedo pensar que todas esas palabras que nunca se llegaron a manifestar por escrito puedan desaparecer de mis recuerdos, como más claramente veo poco a poco que se van desvaneciendo.
Me da miedo pensar que no pude ni improvisarlas en alguna canción con la guitarra a los 14, 15, 16, …
Me da miedo olvidar que he vivido todos esos momento felices en mi infancia con mi familia.
Me da miedo no tener nunca algo para inspirarme, como el mar, que tiene una gran vida interior, o a alguien.
Me da miedo que se me agoten los temas, que una inspiración frustrada los mate, que mi imaginación desaparezca como el tiempo ante mis narices, que mis palabras no sean testigo de nada y que se las lleve el viento o el mundo virtual en el que viven.
Me da miedo que las palabras no broten en mi intuición, que se queden a medio camino entre mi corazón y mi razón y que enfrente a éstos en un duelo mortal en el que pueda resultar visctoriosa la razón por tener más cordura, pues, que los sentimientos son más locos y atrevidos, tod@s lo sabemos.
Me da miedo entrar en depresión por el tiempo que se avecina y que una nube gris nuble mi alma, que ésta no pueda ver y que solo piense en palabras tristes cargadas de una pena profunda que refleje mi corazón que sea la viva imagen de unos sentimientos que vagan solos y perdidos en el mundo de la incoherencia.
Me da miedo aborrecer las palabras por abusar de ellas, por no saber decir stop; porque un poema lleva a otro, eso todo lector y escritor lo ha descubierto algún día.
Me da miedo que para mí se vuelvan insignificantes, que algún día no me de cuenta de que las puedo menospreciar sin darme cuenta; encajonándolas por lo tanto, en el baúl del olvido.
Me da miedo de que me ganen tantas batallas que al final se hagan con el control y puedan ganar la guerra de la imaginación impotente y resulten victoriosas.
Me da miedo que se esfumen, que sea como si nunca hubieran existido dejándome con la necesidad de tocarlas y sentirlas en mi imaginación, creo que estoy enamorada de ellas, eso lo llevo en los genes y estoy orgullosa de ella, empiezo a sentir a un corazón que late por dentro en busca de temas y que se está volviendo adicto a la droga de las letras.
O me da miedo lo que es peor, que ni se dejen ver como en épocas pasadas ya mencionadas, que no me den la suficiente importancia como para ser su víctima o su elegida para disfrutar siendo bien recibida.
Me da miedo simplemente pasar al olvido, llegar a perderme en el pasado mundo de la poesía y no poder tocar el mundo presente de ésta.
Me da miedo que mis palabras no gusten, que no haya nadie para leerlas, que no interesen, que no despierten curiosidad ¿será que el celo ese del poeta que dice Macu existe? desde que me lo mencionó, me sonó a experimentado ya de forma indireca.
Me da miedo no saber combinar figuras retóricas ¿ qué tontería no? pero si salen solas com en la pregunta anterior ¿quién sabe? yo no me atrevo a jurarlo; me da miedo no saber rimar versos, no aprender a combinar palabras abstractas con sentimientos, ... no saber alargar una poesía, no saber lo que se siente al compartirla, no saber sentirla, no saber escribir un final feliz en cada texto, creer que estoy perdiendo mi tiempo escribiendo, no saber saltar de un tema a otro con esponteneidad; descubrir que en mi mundo de las letras no hay ni orden, ni cordura, ni ciencia, ni lógica; pensar que no puede haber esencia, que un gnomo me la ha robado desnudando a mis palabras.
Me da miedo escribir algo tan largo como la hoja de las cuentas del Vanidoso del Principito o de llegar a su punto de obsesion y con ella, de locura por las letras, que son buenas, sabias e inteligentes, sí, eso no te lo discuto, pero todo es bueno en su justa medida.
Me da miedo caracterizarme por ser diferente por escribir palabras personales, que sé que eso no va a pasar aunque haya gente que me vea así, yo no me lo quiero ni imaginar, cuando me pare a pensarlo algún día, a lo mejor escribo sobre eso.
Me da miedo que la gente desprecie mis palabras, que no las valore, que sé que no son un tesoro por mucho que estén en un blog con ese nombre, pero para mí, valen su peso en oro; ¿será porque a base de leer las de los demás he aprendido a valorarlas todas tal vez? ¿o, simplemente porque todas tienen el mismo valor porque no hay ninguna más material que otra? todas no expresan lo mismo, porque tienen diferentes fondos, pero todas se encuentran en el fondo del mar o de los corazones artistas.
Pero este miedo no es más que el de una amante de las letras más que teme a lo desconocido, que teme tanto que, simplemente le da miedo adelantarse a su propio miedo y no sabe más que expresarlo en un documento virtual.
Me da miedo que para mí se vuelvan insignificantes, que algún día no me de cuenta de que las puedo menospreciar sin darme cuenta; encajonándolas por lo tanto, en el baúl del olvido.
Me da miedo de que me ganen tantas batallas que al final se hagan con el control y puedan ganar la guerra de la imaginación impotente y resulten victoriosas.
Me da miedo que se esfumen, que sea como si nunca hubieran existido dejándome con la necesidad de tocarlas y sentirlas en mi imaginación, creo que estoy enamorada de ellas, eso lo llevo en los genes y estoy orgullosa de ella, empiezo a sentir a un corazón que late por dentro en busca de temas y que se está volviendo adicto a la droga de las letras.
O me da miedo lo que es peor, que ni se dejen ver como en épocas pasadas ya mencionadas, que no me den la suficiente importancia como para ser su víctima o su elegida para disfrutar siendo bien recibida.
Me da miedo simplemente pasar al olvido, llegar a perderme en el pasado mundo de la poesía y no poder tocar el mundo presente de ésta.
Me da miedo que mis palabras no gusten, que no haya nadie para leerlas, que no interesen, que no despierten curiosidad ¿será que el celo ese del poeta que dice Macu existe? desde que me lo mencionó, me sonó a experimentado ya de forma indireca.
Me da miedo no saber combinar figuras retóricas ¿ qué tontería no? pero si salen solas com en la pregunta anterior ¿quién sabe? yo no me atrevo a jurarlo; me da miedo no saber rimar versos, no aprender a combinar palabras abstractas con sentimientos, ... no saber alargar una poesía, no saber lo que se siente al compartirla, no saber sentirla, no saber escribir un final feliz en cada texto, creer que estoy perdiendo mi tiempo escribiendo, no saber saltar de un tema a otro con esponteneidad; descubrir que en mi mundo de las letras no hay ni orden, ni cordura, ni ciencia, ni lógica; pensar que no puede haber esencia, que un gnomo me la ha robado desnudando a mis palabras.
Me da miedo escribir algo tan largo como la hoja de las cuentas del Vanidoso del Principito o de llegar a su punto de obsesion y con ella, de locura por las letras, que son buenas, sabias e inteligentes, sí, eso no te lo discuto, pero todo es bueno en su justa medida.
Me da miedo caracterizarme por ser diferente por escribir palabras personales, que sé que eso no va a pasar aunque haya gente que me vea así, yo no me lo quiero ni imaginar, cuando me pare a pensarlo algún día, a lo mejor escribo sobre eso.
Me da miedo que la gente desprecie mis palabras, que no las valore, que sé que no son un tesoro por mucho que estén en un blog con ese nombre, pero para mí, valen su peso en oro; ¿será porque a base de leer las de los demás he aprendido a valorarlas todas tal vez? ¿o, simplemente porque todas tienen el mismo valor porque no hay ninguna más material que otra? todas no expresan lo mismo, porque tienen diferentes fondos, pero todas se encuentran en el fondo del mar o de los corazones artistas.
Pero este miedo no es más que el de una amante de las letras más que teme a lo desconocido, que teme tanto que, simplemente le da miedo adelantarse a su propio miedo y no sabe más que expresarlo en un documento virtual.
Este miedo es el pánico que me produciría no encontrar la palabra adecuada en cada poema en prosa de los míos, en cada texto literario que me describe.
Pienso que por ese obstáculo todo el que escribe y adora este arte tiene que pasar algún día pues, para mejorar, también hay que pasar por crisis literarias igual que para aprender hay que pasar por errores ortográficos.
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