viernes, 24 de diciembre de 2010

a contracorriente

A contracorriente

¿que por qué? Porque es mi mision en la vida.
¿ por quién? Por UNO al que crucificaron y por el que se debería ir hasta la muerte pues, él lo hizo por muchos.
¿difícil? Siempre. Por miedo, por rechazo, por estar sol@, por ideas propias que tienen de fondo una formación, por ser l@ únic@ en situaciones en las que hacen falta cristianos dispuestos a dar la cara y a defender al mismo Dios.
También cuando la cabezonería se adueña de nosotros y nos ciega.
Cuando nado, literalmente, en contra de la marea y que tanto cuesta y cuando lo hago en contra de mis pensamientos utópicos que intento esquivar pero que, finalmente, sigo montada en mi nube imaginaria que está repleta de creatividad y cuentos de hadas.
Cuando lucho contra el tiempo queriendo detenerlo ante mi océano o ante la propia naturaleza o simplemente cuando me gustaría inmortalizar algunos momentos.
Cuando quiero que mi juventud fuera eterna.
Cuando voy contra la rutina tomando caminos diferentes que conducen a senderos ocultos que encuentro en mi imaginación.
Cuando voy contra las modas también o cuando discuto por el significado de una cación.
Cuando sondeo los abismos de las tentaciones.
Cuando un fa de mi guitarra le usurpa el puesto en tiempo y espacio a un sol o a un do.
Cuando decido tomar mi propio norte sin escuchar consejos, opiniones o verdades de los demás.
Cuando me gustaría que los gnomos, hadas y ninfas exitieran para poder charlar con ellas un rato.
Cuando alguien me hace poner los pies en la tierra, bajando al mundo de la realidad.
Cuando soy bastante inconsciente porque me considero lo bastante loc@ como para actuar así más de una vez.
Cuando me quiero comer el mundo y no avanzo ni un metro.
Cuando me pierdo entre la gente que va en el sentido contrario al mío.
Cuando paseo por mi playa dándome el viento en contra pero a favor de la marea.
Cuando un imprevisto, cambia los planes.
Cuando, tantas cosas, que tod@s tendrán un as en la manga.
Cuando la libertad se pone la careta de la alegría.
Cuando mis orígenes los siento lejos y cuando mi tierra de desvanece en el olvido.
Cuando la noche vence al día.
Cuando el pasado atropella al futuro.
Cuando las piedras hablan y se transforman en caramelos.
Cuando mi imaginación no sea desbordante.
Cuando un arquero y un dragón luchan en el cielo, camulados en forma de nubes, y gana el dragón.  
Cuando cielo e infierno se enfrentaron un día.
Cuando, un 24 de diciembre, se escuchan sevillanas tocadas por una novata en ellas, en vez de villancicos.

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