viernes, 3 de diciembre de 2010

el corazon

El corazón

Nunca sabes ni cuando va a hablar ni cuando va a acelerarse
Dicen que habla de cosas que la razón entiende.
Se puede romper con unas palabras triste que lo destruyan en mil pedacitos
Es frágil como el cristal pues el más vulnerable a las palabras
Cuando está feliz como hoy, es difícil hacer que cambie de estado de ánimo
El mío va de acorde a la claridad de los días. Porque cuando hay oscuridad se pierde y se frustra al no entendeer por qué se pone triste.
Muchas veces intento encontrar la felicidad para el mío y aunque hay veces que difícil, sé que solo me tropiezo con ella cuando actúo con obras buenas.
Uno enamorado es el más tonto y acarajotado que exista.
A veces parece que está creando su propio compás con cada latido que resuena en nuestra mente.
Otras, cuando está enamorado, se pone más rojo de lo que está y se acelera más que de costumbre.
Es romántico como el mar, pero no se caracteriza por su soledad como éste.
En días alegres se pone feliz, pues no tiene motivos para lo contrario
Y en días tristes hace el efecto contrario y es muy difícil ir a contracorriente.
El mío se propone un reto diferente cada día, es como un velero que ansía la libertad que provoca surcar mares deconocidos sin más capitán que el amor y sin más tripulación que sus ganas de vivir; es luchador, lo conozco, es difícil que entre sus posibilidades se encuentre la de rendirse, porque es tan cabezota como su dueña.
A veces lo siento como una gaviota que vuela sobre playas conocidas, que surca los mares bajos cielos anaranjados y que se aloja en sentimientos de bondad.
Hay quien dice que el mío es difícil domarlo y doy fe porque muchas veces se me rebela contra acontecimientos inevitables.
El mío me lo han destrozado alguna que otra vez, pero el tiempo ha sabido sanarlo y porque aprende rápido por lo que le conviene.
Hay veces que es tan tonto que sabiendo lo que le va a llegar parece que está ciego y no ve lo que está a 3 metros de él.
Es ta grande que abarca a un océano entero.
Es profundo como el mar.
Algunos parecen fríos como el hielo, pero son sensibles en el fondo.
El mío se esconde tras máscaras de fortaleza a veces. No se deja mostrar fácilmente. Puede estar igual de feliz que un día soleado o triste como dos lágrimas, pero el mío no las muestra, solo sabe mostrarmelas a mí y me rompe el alma cuando lo hace.
El mío no se suele aislar quedándose en su burbuja que parece intraspasable.
Hay que sonsacarle las palabras porque es tímido
Algunos son duros como piedras y es difícil ablandarlos
Desnudan los sentimientos descubriéndolos en su estado más inoportuno, profundo, delatador y sincero.
Habla del amor, de lo feliz que nos sentimos cuando nos enamoramos y de las locuras que se hacen por éste.
Se intenta esconder entre arbustos de espesos caminos que no le permiten ser como son en verdad. Algunos parece que no tienen norte.
Está tan influenciado por la sociedad que la mayoría busca su propio interés, sus expectativas.
Todos tienen una misión en este mundo y por lo tanto una finalidad que para más de uno es imposible lograr y se quedan a medio camino porque se rinden.   

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