lunes, 20 de diciembre de 2010

fronteras

malo, pues ni su mismo color es oscuro.
Fronteras

Las más grandes son las que hay entre el que quiere hacer comprender y el incompredido aunque no deja a las de África muy en la cola pues son las que le siguen, las de entre la riqueza y la pobreza.
Las que muestran un abismo entre ideologías, culturas y religiones.
Delimitan a la geografía.
No se puede atravesar los límites que separan pues suele tener barreras infranqueables de acero.
Las hay tan imaginarias como las formas de las nubes del mundo de los gnomos y tan pequeñas como una aguja en un pajar.
La Muralla China podría hacerse pasar por una muy grande y el Muro de Berlín lo fue en su momento y la de Palestina está presente.
Cuando se sobrepasan pueden tener consecuencias muy negativas y después arrepertite de haber cruzado esos límites.
Hay algunos límites imposibles y otros que son una simple utopía.
Entre ellas puede haber un vacío enorme.
Algunas son invisibles porque son entre sentimientos opuestos pero tan grandes como el mar e igual de puras que éste.
Las que hay entre el cielo y el mar, entre un adolescente y sus padres, entre el mono y la fuerza de voluntad, entre el valiente y el cobarde, entre la Tierra y el Firmamento, entre una máscara y la realidad, entre los dos mundos de Platón, entre la imaginación y la fantasía y lo real, entre la maldad  y la bondad del ser humano, entre astros y estrellas, entre el frío y el calor, entre los polos opuestos en general, el positivo y el negativo, entre épocas, entre momentos de la historia, entre obras literarias si se piensa que las obras literarias se pueden remplazar en el sentido de que una obra puede ocupar el lugar de otra quitándole la importancia a la remplazada por ser más original, por tener más contenido o por no querer sentirse en inferioridad literaria.
La que hay entre los dos mundos, donde hay espíritus atrapados o entre el cielo y el infierno que está en el purgatorio.
La que puede haber entre dos enamorados separados por el tiempo y la distancia, entre una gota de lluvia y un rayo de sol, entre una ola y un iceberg, entre una hoja seca y una de primavera.
La que siento a veces entre algún@ que otr@ amig@, la que ni las palabras rompe, ni los actos ni sus consecuencia, la que hay entre una lágrima y una sonrisa, entre un sufrimiento y su indiferencia o su aceptación.
La que se da a veces entre la razón y el corazón, la que siento a veces en mis contradicciones al hablar sin pensar; la que se puede sentir con un@ mism@ entre ideas e ideologías y formas de actuar.
Las hay que producen frustaciones que parecen eternas como consecuencia de traumas u obsesiones y también las hay que dejan un fuerte vacío, y por lo tanto tristeza, en algún recoveco del corazón.
Enfrentan a personas, colores, pensamientos, sentimientos, etc y los deja igual de separados que la distancia que hay entre el cielo y el suelo.
Algunas son de fuego, la de los sentimientos y otras de hielo, las superficiales entre dos personas que poco a poco se va enfriando cada vez más.
Nos gustaría cortar más de un límite de más de una, pero si tienen límites es por algo.
Son, en definitiva las que no quisiéramos que hubiera más de una vez, porque a nadie le gustan las normas, pues nos creemos que la libertad es hacer lo que nos da la gana sin barrera, límites ni fronteras.

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