Las personas mayores
Las que están muy viejitas son como niñ@s porque están todo el día protestando y porque no se conforman normalmente con lo que se les dice que deben hacer, parece que les gusta llevar la contraria solo por discutir.
Más de un@ tiene una vida entera para contar pero a nadie con quien compartirla, no me gustaría llegar a esa situación nunca, sería demasiado triste para mí, incluso podría llegar a frustrarme.
Hay que quererlas más de lo normal y de costumbre, con asiduidad, pues, son las que más necesitan sentirse queridas.
A más de una le gustaría irse “pal otro barrio” como a mi bisabuela porque llevaba 20 años en el sofá y ni podía leer al final de su vida, la entendía cuando la veía y ni me reconocía al final, entendí perfectamente que DIOS le concedió el favor de llevársela y también entendía que se quisiera ir al cielo, yo en su lugar hubiera rezado por reunirme cuanto antes con él.
No debería existir el derecho de poder dejarlas en asilos donde las cuiden bien, nunca será lo mismo que vivir en casa, no me gustaría terminar en un sitio así porque sería señal de que nadie me quiere cuidar o lo que es peor, de que nadie de mi entorno me quiere.
Con ellas hay que tener mucha paciencia, sobretodo cuando sacan antiguas fotos y empiezan a contarte como eran de jóvenes o lo que hacía en sus pueblos y como se divertían, era otra época, sencillamente.
Creo que no conseguiremos la forma nunca de que nuestr@s abuel@s se entiendan con la tecnología, se equivocaran de teclas y si consiguen usar un ordenador es un milagro, pero cerraran ventanas que no son intentando minimizarlas por culpa del parkinson o introducir virus no deseados, en definitiva, que son un verdadero peligro, más que una cerilla al lado de un bidón de gasolina.
Parece que han vivido un siglo o más por las historias que cuentan, pero el tiempo se queda muchas veces con nosotros y las épocas, sus aliadas, más todavía.
Suelen hacer regalitos de money si les haces un favor trabajoso.
Se las echa de menos cuando estás lejos.
Son tiernas y cariñosas la mayoría, pero me da pena que me limpiara los besos cuando me los daba y que ahora ya no me los pueda dar, es ley de vida, todo tiene su ciclo y su tiempo y tod@s una estancia en este planeta.
Hay que cuidarlas y quererlas mucho y sobre todo ir a visitarlas mucho mientras vivan, pues la vida es efímera, como si fuera un tesorito que no sabes cuando no vas a poder disfrutarlo.
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