Los árboles
Al escuchar como susurran cuando observo como el viento hace caer sus ojas, puedo deleitarme con la música que solo ellos, y quien la sabe apreciar, conocemos.
Parece que hablan cuando su sonido otoñal de las hojas chocando unas con otras se deja escuchar.
Son portadores de oxígeno y con ello, de vida.
Se desnudan al contemplar como sus hojas secas caen en las aceras sevillanas
Los fantásticos como los de Las Crónicas de Narnia se mueven, parece que bailan y hablan a través de hojitas rosas que transmiten paz y sabiduría
Son de los más antiguos del mundo.
Los robles son fuertes como toros.
A los cipreses se les relaciona con los cementerios y a los pinos con el campo, en un día caluroso siempre se agradecen porque se busca su sombra.
Los hay preciosos, la mayoría en primavera.
Son libres al estar en plena naturaleza.
Sufren como todos los seres vivos, al ser maltratados.
Sus raíces pueden ser inmensas y muy largas y pequeñitas en sus orígenes.
Cuando están blancos dejan una muy bonita estampa navideña adornada de nieve.
Los hay de muchos colores y formas.
Los mejores son los de la imaginación que es capaz de transpasar mundos y teletrasportarte a otra dimensión
Hay que saber escucharlos cuando susurran sentimientos de felicidad.
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