El as de corazones
Un brote de inspiración que se ajuste a este título,
unas pinceladas de violeta que le den un tono pícaro,
una sucesión de palabras que den forma a esta masa
una partida para comenzar y esta única para terminar,
adelantarse a los acontecimientos, cambiar el futuro
al prever lo que puede acontecer,
combinaciones métricas que me dejen perpleja,
cortar la baraja y saber jugar las cartas
sentir que se puede volar al caminar,
palpar con los dedos de la mano la ansiada libertad,
pero antes hay que luchar,
hay que enfrentarse a lo que la vida deparará,
contra reyes poderosos guerrear,
con caballos pesados cargados de oros y copas
hay que, fuerte golpear,
para fotalecerse y no dejar
que un simple final sea fatal
con bastos y espadas, cortar y matar,
al enemigo hay que intentar ganar
y el mejor ganará al final
con afiladas cartas tener la seguridad,
de poder vencer un día al peor rival,
como puede ser una enfermedad.
Puede ser también ver heridas que curarán,
como prueba de una batalla más
que no se ha dejado impresionar
ni por caballos ajenos ni por corazones pasajeros
que intentarán engañar al más singular,
ni por barajas extranjeras
ni por vecinos territorios ligados por una hermandad,
ni por, de tréboles negros, falsas hojas,
ni por una pica con aspecto mortal,
ni por unos rombos sin par,
pues hay que saber bien pujar,
por una baraja original,
con cuatro colores para agudizar,
una memoria visual.
Y para rematar, una metáfora para terminar:
Buscar ¿el qué? Si todo llega a su debido tiempo o no, ¿para qué correr si hay veces que la solución la sabes y la tienes cerca pero necesitas pisar sobre suelo fime para llegar?
Al final la vida no es más que una baraja de cartas formada por muchos personajes,
pero para ganar hay que saber jugar al juego que te depare la vida, hay que apostar muchas veces y siempre es bueno tener un as en la manga, el as de corazones.
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