Temido y odiado por muchos,
envidiado por bastantes otros,
y querido y amado por otros tantos.
Sentido con los ojos de la fe
y tocado con las manos de la bondad.
Visto por algunos/muchos
en los actos propios y ajenos.
Tú, que trasmites la fe
como una potente llama que purifica,
sigues haciendo la historia con tus palabras
Misericordioso, bondadoso y eterno,
el alfa y la omega y el crador del universo,
el que regalas vidas y donas virtudes.
Generoso y el amor personificado.
No tienes constancia del tiempo
Profundo como sus palabras,
real como sus actos y trasmite paz y fuerza interior.
Es sencillo como la vida misma.
Creador de la naturaleza y del origen del bien.
Y lo más importante, murió por tí y por mí
y porque se le pueda encontrar
un sentido a la vida terrestre y celestial
y si no te lo crees, eres libre, pues la libertad
es lo más grande que nos pudo regalar
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