Llegas en el mono de escribirte palabras preciosas que parecen sacadas de tierrras encantadas por hadas, gnomos y duendes. Llegas soñadora como yo, ilusionada como la esperanza y utópica como tocar el cielo.
Apareces y das un giro de 90º en mi cabeza, me teletransportas a una subrealidad única y solo conocida por nosotras y nuestros momentos. Dulce y salada, áspera y suave, melancólica y presente, pasado y futuro, triste y alegre: eres demasiado para mí. Rebotas en mi mente bastante a menudo y te encuentro por casualidad en uno de los baobabs del principito. Me hacer derramar lágrimas de sangre y palpas mi corazñon como ni siquiera yo puedo hacerlo. Eres mi ocio, responsabilidad, obligación conmigo mism@ y mi paz. Abarcas mi corazón y lo invades tan sutilmente como un barco llega a una isla desierta. Tu roce me hace sentirme niña cada día y envido tu libertad y alegría que transmites. Te busco en mi mente, surco tus trazos y consigo hundirme en tu esencia, en la pintura de tu amor y en tu profundo calor; palpo tus recobecos y escapo a sentir tu aire, a sentirte más fuerte en mi interior y a recobrar energía pasada. Olvidarte en tan imposible como palparte en estos momentos, pero valorarte es lo que hago cada día; eres mi única inspiración; la dueña de estas palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario