miércoles, 16 de noviembre de 2011
Un poco de más de lo mismo
Cuando parecía que los papeles habían terminado, llega una asigntura coñazo. Cambios y más cambios, fechas, horas, proyectos y de todo un poco, que me complican la vida bastante más. No me paro a pensar por miedo a agobiarme con los estudios, prefiero dejar que el tiempo pase e ir poquito a poco. Las luces de Navidad en el c.c. de Jaude, el ambiente fresquito que se empieza a respirar cada vez más con su olor a chimenea; la gente en la calle, los regalos; el Papá Noel que este año lo voy a tener más presente en mi vida que de costumbre porque me va a visitar en su día. La Navidad está a la vuelta de la esquina y no quiero ni que sea más corta de lo normal ni que no cuadren fechas; Navidad muy diferente, echaré de menos a gente cercana; Navidades anticipadas y Navidades futuras de sorpresas, de frío, de castañade bombones, de abrazos, de reencuentros esperados y de caras conocidas, de cervecitas en los montaditos y de botellones en condiciones, de estudio, de agobio y de horas de vuelo. Los planes de un proyecto cercano que dan miedo. El vuelo con resaca que me espera (mejor no pensarlo) y un plan indefinido; mucho que estudiar pero más que disfrutar. La vida pasa, los momentos se viven y el pasado nunca volverá; pero el futuro es mejor, eso es lo que siempre se espera y es bueno ilusionarse con eso; es como el recorrido de una moneda: incierto y duradero dependiendo del punto de vista. Los amaneceres de la primaveras queda un poco lejos todavía y parece que el tiempo se ríe de todos, que es el artífice de la experiencia y sabe jugar muy bien su rol pues se hace de rogar; es la gota de agua en el desierto y el oasis para el enfermo.
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