martes, 8 de noviembre de 2011

Cruzando fronteras

Amanecen caricias de viento, la belleza se personaliza en el tiempo; el testigo es el arco-iris y arden chispas que matan toda parte viva en mi corazón. Barquita que llevas como pasajera al amor, ¿cuál es tu parada?, la del tiempo te sobrepasó aunque sueles ir de la mano de la suya; la de la experiencia te saca una gran ventaja pero vas por delante de la de la razón; vas al lado a veces de la de la culpa, te pierdes en el horizonte y te encuentro destrozada en la desembocadura del Odiel, en el curce de mi ría y mi Atlántico. Estás más allá de las fronteras y siempre cruzándolas: en dos sitios a la vez. Estás en la rutina pero pasas desapercibido. Eres los latidos del reloj que está tras las nubes, el calendario que un día se perdió porque pasó, eres la esperanza de un prisionero; la pintura de una gaviota que vuela sobre el mar y el pez que nada en el fondo del mar; estás en el "silencio de la soledad"; llegas como un rayo en una tormenta, revolucionas demasiado en el corazón; eres el dueño de muchas almas. Hay gente que ni te aprecia ni te busca pero, no te apenes ni desesperes, yo siempre tendré palabras para tí.

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