martes, 1 de noviembre de 2011

palabras

Las palabras se entrelazan formando cruces de figuras retóricas; las siento, las tomo prestadas y las uso para mi disfrute. Muchas son aún un misterio para mí y otras tantas están por llegar, es lo que tiene la evolución, que hace que las cosas cambien no para peor, sin simplemente para diferente. Otras se hundieron en la historia como el Titanic en el Atlántico, tan solo nos queda su simple recuerdo gracias al latin; el latín, lengua muerta, sí, pero importante porque es el origen de las lenguas romances. Algunas no significan nada y otras todo. Algunas son robadas, y eso es un crimen en el mundo literario y otras se toman prestadas por identificación personal o gusto propio. Aparecen sin previo aviso. Algunas suenan bien y otras mal. Son importantes porque es la herramienta de comunicación de la mayoría. El escritor siente celo de que sean leídas y el lector disfruta cada una de ellas y se sorprende con algunas de sus combinaciones. Adoro jugar con ellas, buscar la acertada y crear dobles sentidos o encontrar falsos amigos. Para mi son un hobbi entretenido. Yo las siento de vez en cuando como un reto en un sueño literario pues son demasiado complejas como para desenmascararlas.

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