miércoles, 9 de noviembre de 2011

Al revés

Mirar la vida a través de una botella de cristal es fácil, es cuestión de imaginarte la vida perfecta y echar la imaginación a volar; y mirarla como el S.O.S. de otra botella es cuestión del punto de vista de cada uno. Prefiero verla como una travesura sin cura. Verla como el día de la boda de una novia es perfecto; es una ilusión muy acertada. Podría existir un mundo donde los peces volaran; los árboles nadaran; los tiburones reptaran y los halcones corrieran; la vida sería un caos, naceríamos siendo viejos y lo haríamos todo al revés; los adultos serían los niños y el viento iría en sentido contrario. Las brújulas se volverían locas y los cohetes irían al centro de la tierra; los submarinos explorarían las superficies y los barcos las profundidades. Las estrellas estarían en el suelo y los planos y mapas desorientarían porque no tendrían ningún orden. El polo norte estaría en el sur y viceversa; las guerras traerían la paz y los países tercermundistas serían ricos; el ser humano no se movería por el dinero sino por amor y no habría potencias ni crisis económicas porque el ser humano sería generoso. Pero esta utopía es irrealizable pues el mundo no puede dar un giro de 180º.

No hay comentarios:

Publicar un comentario