jueves, 15 de diciembre de 2011

Uno de borrachera

El tiempo se va haciendo cada vez más familiar y me sumo al deseo colectivo de pisar tierra española, me temo que en un futuro este deseo va a aumentar pues me lo estoy viendo venir. No sabía que estaba tan enamorada de la playa hasta que me he visto demasiado lejos. Me revelo contra la situación, cambio de opinion porque la fiesta para mí hace tiempo que se terminó, estoy en off. Más cosas nuevas y anecdotas para matar el tiempo y anécdotas que quedarán en la caja del olvido y es ahora cuando me pregunto sobre mi garganta que no me deja hablar y no llego a una conclusión fija, a una respuesta sobre el porqué de cada persona y se fusionan sentimientos que no transmiten nada positivo; es entonces cuando no entiendo el sentido de mi existencia y me la replanteo al hacerme mil y una preguntas y es cuando debería decidir sobre algunas cuestiones futuras en mi vida. Reescribo porque el destino lo quiere asi y porque el tiempo me predestina pues es él quien inspira, siento una mezcla de palabras y rabia porque perder una palabra es perder un trocito de inspiración y con ello una parte de vida que se guarda en el baúl de los recuerdos del tiempo pues me alío con él para contenerme, aceptar una irrealidad que me persigue y sentirme feliz conmigo misma por haber logrado el objetivo de cada salida. Me evado en cada palabra para desconectar del entorno encontrando así una pizca de la letra perdida pues la escritura sirve para subir al mundo de la fantasía y en este caso sirve para sentirme bien conmigo misma; para borrar las huellas de un pasado reciente y pasar página guardando el secreto de palabras olvidadas entre mi confidente y yo.

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