jueves, 15 de diciembre de 2011

23-11-2011

En buena hora levantada
he echado un vistazo por la ventana,
y un rayo de sol me ha arrancado una sonrisa;
he desayunado a la hora española,
para no perder las costumbres de mi patria;
me he puesto al lío con la rutina
de unos estudios que dan para que hablar
y que algún día espero que tengan su final;
hemos vuelto a ir a la CAF,
y después un poco de sintaxis para mejorar;
un deseado descanso en la cama
y una siesta enormemente larga;
el almuerzo: couscous con matequilla y pimienta
y la parada de bus para el aunchan;
el bus perdido por una parada equivocada;
y nuestro querido aunchan para las compras;
un cambio de dirección para que Ele no se vuelva loca
con una factura mensual;
la compra: cervezas, pizzas y demás.
La merienda todas juntas
y después: botas miradas;
la caminata del cuarto de hora,
para llegar al tram;
los billetes: "por una vez no pasa nada"
"los revisores nunca están en nuestra parada"
y un huevo!!: 4 paradas y allí estaban:
el atque de nervios y Ele comienza a hablar,
nos notan el acento de guiri y nos dejan en paz;
una parada de vuelta,
una broma un poco cabrona y
llegada a la resi para descansar;
es skype que funciona mal
y unas pizzas para disfrutar;
el microondas que se revelaba
y mientras tanto unos monólogos de un crak;
las últimas pizzas para temirnar,
el rico postre que parecía hecho un flan
y la charla sobre la patria
y los patrimonios históricos de la humanidad;
el tram de vuelta a casa,
pero esta vez los billetes para picar;
un caminito y hogar dulce hogar.

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