Algunos no valoran tanto la amistad como se lo merece; hay diferentes tipos: de otaku de los monólogos de Dani Rovira, de Titanic, de la limpieza, de Bustamante o Pablo Alborán, de la cerveza, de las cosas mangas, de Sexo en Nueva York, de la fotografía, del tuenti o de Punta Umbría; pero todas éstas son las mejores. Los amigos se pueden contar con los dedos de la mano y eso es una verdad como que el cielo es celeste, pues son los que están "en las buenas, en las malas y en las peores"; son los que necesitas que te entiendan y respeten tus decisiones e ideas sin intentar manipularte, dejando que seas tú y queriéndote así; son los que cambian los planes por tomarse una cerveza contigo, por hacer tiempo que no ves o por contarte su mayor secreto; los que te añoran en la distancia y los que te han comprendido y apoyado duante toda la vida; los que te ragalan un album de fotos solo para que no te olvides de los buenos momentos vividos junt@s; los que te una palmadita en la espalda cuando lo necesitas, un empujón para que reacciones o comparten tus lágrimas de dolor, te da un beso y te las secan; los que te pueden decir una crítica para que la corrigas y hablarte con sinceridad si algo les molesta de tí, para que cambies y mejores como persona; los amigos de cañas y fiesta, si no coinciden con los de amistad verdadera, son más bien conocidos y los que miran por su propio interés y cambian de idea y opinión sobre tí como de ropa interior cuanto más lejos mejor.
Yo opino como el genio que creó la frase de "quien tiene un amigo tiene un tesoro".
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