Hay un ángel llamando a mi puerta y parece que no quiero abrirle a pesar de sabes que es el dueño de mi historia, de mi ilusión, de antiguas despedidas y es la llama de la estrella que hacía los milagros en los anocheceres de mi niñez; guarda bajo sus siete cerrojos mi destino y sólo él conoce el código de su caja fuerte. Era una loca que se hacía heridas a menudo, me encantaba viajar con la familia, sentirme la princesa de alguna novela de aventuras en la que siempre hay una guerra, volar con la imaginación y hacer la conquista de algún helado; hace años todo era verdad y locura por alguna caricia. Hoy en día es como un susurro con algún que otro naufragio y me veo caminando sobre el deseo de alguna madrugada; he dado las gracias por días vividos e intento acertar al ir deprisa con tantos giros; sé que la posibilidad va de la mano de la sinceridad y de la comprensión de alguna noche de verano en la que hay poca claridad; por aprender de errores de reyes de barajas españolas, por olvidar los miedos a los golpes ante una muralla en una batalla y a no caer en la perdición; por olvidar la presión de la suerte; por llegar al final de la escalada con gente conocida. Vivo en mi paraíso de imaginación sí, ¿y qué más da? soñar es gratis ¿no?. Me cuelo en mi desván de esperanza de vez en cuando y el mirar mi planeta con valor y corage no me desespera,
es la llave de mi mente, el fuego de alguna carta escondida en el cofre de uno de los tesoros que esconde el Titanic; es la garra del alba que se vuelve de fiesta y la intensa promesa de una lluvia fugaz de libertad; es verdad de madrugadas con unos ojos que piden perdón y que ansían sentir la libertad de una vida de olvido; es una marca, el tatuaje de la voluntad que resucita; es el mensaje que tiene como pilar la luz de los colores de un conejo y como objetivo los consejos de algún rol que jugar; es el sabor que derrite un cuadro de un pirata bueno; es una de las alas del viento. Los brazos de mi ángel que ya he bautizado me aislan del frío, del abandono y del arañazo de alguna duda y llega como un bucanero sobre un caballo veloz queriendo robarle tiempo al tiempo para elminar malas sensaciones y sentimientos.
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