jueves, 15 de diciembre de 2011

2x1


A finales de trimestre

Agobios, estrés, planes, nadie sabe nada, me mandan a edificios en vano, idas y venidas y demasiadas palabras que acompañan a un tempus horribilis acompañado con el deseo de todo el mundo de por aquí de volver a España hacen que anhele aún más el calor de mi playa, pues un rayo de sol ultravioleta es demasiado poco; me cuelo dentro de la puerta de atrás y tarareo la canción de la infancia que el Enanito Saltarín no se llevo; viene a mi su perfume por el aire de algún loco cuerdo y escucho el silencio oculto de algun prisionero que vive en el tormento de las dudas y revivo en mi cuerpo el hundimiento del sufrimiento sin calma que causa el dolor de una voz; mis sentimientos siguen como el tiempo, muy apagados, pues éste solo me transmite un sabor entre sal y limón, un té demasiado amargo para mí, pues recuerdo el rompecabezas que forma la marea y mi razón choca contra el rompeolas de la canción de la sirena; me pongo la muda de la interpretación de un nuevo guión para acabar con este ratito de camino interminable y noto que mi tensión se desangra como la humedad, caigo en la trampa de quere volar sobre un plan establecido y mi trama se convierte en el más allá de una frontera en la que piden los papeles que olvidé en España. Me convenzo a mi misma de que esto no es más que un juego de ajedrez en el que el rey está de cubatas, la reina de cañas y los peones libran la batalla del alcohol acompañados por los alfiles que van sobre los caballos tajados.
Continuación
Comienza la guerra de la partida de ajedrez
La cuenta atrás ha empezado, faltan pocas horas para la victoria final o al menos esa es la intención; todo está predispuesto y yo lista para comenzar; la batalla de Alicia en el país de las maravillas se respira en el aire como mi recuerdo de sal marina; el terreno es sobre algún bloque de cristal en forma de cubito de hielo que va surcando el cielo sobre una nube y el arma principal y fundamental es el amor con un poquito de imaginación; las torres están bien edificadas y los músicos peones entonan melodías para predisponerse por completo; los caballos reciben los últimos cuidados de alguna dama que se ha colado en esta historia y los alfiles se arman con lanzas y dagas de la Edad Media; el rey se viste con sus mejores galas y la reina va de la mano de él, comienza la partida: otra dama le pasa los dados al comodín y él lanza los dados: número par: derecho a dos movimientos y comienza la guerra; peones, torres, caballos y alfiles juegan al más antiguo juego de mayor astucia que se ha visto a lo largo de toda la historia, pasan las horas y los equipos están muy igualados pero el rey blanco saca el as de corazones para hecerle un jaque mate al corazón del rey negro pero la reina negra se adelanta y fin, la partida termina en punto muerto, la guerra no ha sido más que un duelo de casualidades consecutivas que Casiopea observava desde el cielo al tiempo que movía los hilos de la marioneta de la suerte con ayuda de su astro amigo Mercurio; ha sido el juego del azar en el que Cupido ha sido el administrador de cartas y jugadas y en el que ha colado alguna que otra flecha.

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