El viento
Me trae recuerdos de brisas marineras y saladas
que hacen pensar en la bonita infancia que tuve
y cuando éste llega se agradece,
porque me hacen revivir momentos pasados y mejores
cuando mi inocencia e ingenuidad era entonces incluso mayores,
nunca se sabe ni de dónde viene ni a donde va,
como piensa mucha gente sobre el sentido de sus existencia,
porque no tiene ningún rumbo fijo,
no tiene norte, pero sí muchas sendas por recorrer
y a muchos corazones que llegar,
tiene por trasmitir todavía muchas palabras y acontecimientos,
se necesita muchas veces que una brisa llegue
a la vida cuando no hay movimiento,
cuando nos quedamos estancados en el pasado
que transforma el presente haciendo haciéndole partícipe del mismo;
no tiene prisa porque aunque a veces vaya tan rápido
y pueda alcanzar una velocidad capaz de hacer
que una ola enorme invada a un paseo marítimo,
eso es testigo de que solo está enfadado o nervioso,
hace caer las hojas de los árboles anunciando otro otoño
más loco que el anterior y anunciando en mi
que voy a volver a echar de menos otro verano más y ya pasado
y anuncia también un invierno fresquito
cargado de muchas cosas por vivir;
sin él no habría movimiento y por lo tanto no habría planeta ni vida,
nunca sabes cuando puede llegar una tempestad a tu vida,
por eso siempre hay que estar agarrado a quién o quiénes
sabes que te pueden sostener para que no te lleve,
hay vientos que asustan porque son tan potentes
que te pueden dejar sin nada,
pueden hacer que la vida te dé un giro de 180 grados,
cuando se producen un choque entre muchos,
se forma un torbellino que puede llegar a tu vida,
haciendo que te líes más de lo que puedas estarlo ya
y hay que tener cuidado con éstos porque son peligrosos,
es mejor que no lleguen vientos a tu vida desde diferentes caminos;
cuando el destino pone una tempestad en tu historia
reza porque hay veces que es lo que solo puedes hacer
y es lo que más efectivo es muchas veces;
los hay cálidos que son los que más me gustan
por mucho que pueden quemar
y hacen que te apetezca un buen baño de agua veraniega,
las ráfagas calentitas son las más apetecibles,
y también los hay fríos y glaciares como el hielo,
que más vale que te pillen bien abrigado
si no quieres pillarte un buen catarro;
los hay tímidos cuando pasan por tu vida sin que te des cuesta,
pero siempre es bueno valorarlos
y también los hay de los que llaman a tu puerta
porque te han golpeado bien porque te hacía falta;
a veces llegan con forma de consejo o advertencia
porque quien te lo dice, no quiere que llegue una tempestad a tu vida
y los hay que, como ya se han cansado de avisar,
llegan golpeando fuertemente para caerte y que después puedas levantarte,
los hay que llegan de todas las direcciones a la vez,
pero siempre que se tenga claro cuál es el tuyo propio,
tu viento te conducirá por el camino correcto
y solo tú sabrás de donde viene y a dónde va.
No hay comentarios:
Publicar un comentario