martes, 18 de octubre de 2011
Otro
Una pregunta, una respuesta y la ilusión se desvanece para dar lugar a un vacío antes inextistente y desaparece un cambio que llevo buscando no hace mucho pero que va acrecentando por momentos pero dicen que lo bueno se hace de rogar, así que habrá que ser paciente y estar atenta a llegar a la estación cuando pase el próximo tren. Me queda el consuelo de que solo ha sido una sensación efímera y superficial porque la prudencia es una de mis virtudes y va de la mano de la paciencia. Es una cosa curiosa esto de los sentimientos, nunca se sabe cuándo van a aparecer y cuándo a disolverse como un grano de sal en el Atlántico, son tan imprevisibles como el tiempo de Clermont y pueden vivir en un microclima que cuando chispea solo humedece la superficie del corazón. Pueden ser tan profundos como el centro del Puy de Dôme o superficiales como una astilla pero siempre tocan la razón convirtiéndola en caos y desorden.
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