martes, 31 de enero de 2012

Con mono de ti


Eres tan adictivo como la maría y llevo con mono de ti un tiempo; la palabra escondida o el poema perdido; total, ¿qué más da ya si eres el todo que une? El mapa de Ternura te resume y las estrellas del cielo te definen. El vacío y el colmo en antítesis te retan y yo te desnudo; tu alma se muestra sencilla, sincera y luchadora; tú y yo, el uno frente al otro y ambos con una espada, dispuestos a que el semáforo se ponga en verdad y empiece el duelo entre cartas de oros y catanas de plata; lentamente dos pasos a la derecha y las miradas fijas el uno en el otro y concentradas como si no pasara el tiempo; avanzo y … ¡un paso en falso! Sonríes, te burlas interiormente y aprendo a jugar a este juego en el que yo soy el peón y tú el rey, pero ambos no olvidamos que fuiste tú el que me enseñaste a jugar a este juego de azar en el que la casualidad juega el papel más importante y la intuición es la base de la imaginación que tanto te defiende. Ambiguo, relativo y completo; formas parte del todo al que tu das vida pues eres los pies y manos de este árbol que nunca deja de crear; una metáfora o una antítesis, ¿y qué más da? Si sabes que me conformo con una simple comparación; sabes jugar muy bien tus cartas y guardarte el as que un día me enamoró en la manga; las miradas se cruzan inocentes como las de un niño que desea una manzana caramelizada y es entonces cuando la dulzura de tus labios me rozan, me ponen el vello de punta y siento el sabor del chocolate en mis labios, nos fundimos en palabras que nuestros pensamientos leen y completan con sensaciones, intuiciones y hechos. Haces de la guerra un juego y de este duelo un pasado al que no hay que darle mucha importancia, al fin y al cabo solo es fruto de la imaginación pues yo nunca podría sentirme tu rival, sí que te tengo envidia; pero es porque tenemos la misma madre; la imagen del sabio te engloba y el voc del pobre muestra tu lado más cruel. Afortunadamente compartes conmigo su picardía y eso es lo que nos une, además del deseo de estar en continua búsqueda de nuestro yo más profundo que sabemos que se encuentra en el reflejo del mar. Calas en el corazón herido y sanas la piel quemada. La libertad llama a la puerta, le abro y dejo que su soplo me guie por el duro, pero interesante camino de la vida. El reto llega a su fin, el objetivo se consigue y la felicidad colma el espíritu. Y así alma y cuerpo se desatan, caminan felices por el paraíso perdido y palpan la calme de una tranquilidad verdadera. Cada día me haces seguir comprobando que mi amor por las palabras es nuestra vocación y una parte de tu entidad. El amor es completo, sincero y real; existe sin sentirlo y se siente sin probarlo; es complejo, directo y un don; la espontaneidad personificada y la personalidad lograda: el reto del día a día. Ambos tenemos presente la realidad que el aprendiz superó al maestro; y así, el amo se ganó un sucesor.





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